jueves, 26 de enero de 2012

Primer capitulo ;D

Olim no podía aguantar mas a sus padres, cada día era una guerra en la que ganaba el que mas humillase al prójimo. A veces, soñaba con volver a aquellos tiempos en los que tan solo era un mocoso que no hacia mas que jugar  y correr. Pero aquella fantasía, no era posible, tenia 17 años y había pasado once de ellos sufriendo, todo por culpa de sus padres. Cuando tan solo tenía seis años, su hermano mayor murió en un trágico accidente y ellos nunca lo superaron. Desde aquel día nada fue lo mismo. Le habían robado la infancia demasiado pronto y de forma tajante. Ahora estaba observando una de tantas discusiones entre sus padres, pero esta vez su padre se paso y la pego a ella, Olim sintió que muria viéndola en el suelo llorando.

-¡Estas loco! ¿Que quieres matarla?!
- ¡Cállate! ¡Y desaparece de mi vida!- su padre había bebido, nada nuevo, y
como de costumbre solo sabia faltar al respeto.
- ¿es eso lo que quieres? Muy bien, acabas de perder a tu segundo hijo, es tu día
de suerte.- le dijo secamente, y se fue hacia las cuadras dando un portazo.

            Hacia tiempo que tenía allí una mochila preparada con lo esencial para huir y poder sobrevivir un par de semanas, pero nunca había logrado marcharse, hasta ahora. Le apenaba abandonar a  su madre, pero confiaba en que después de lo ocurrido, ella también escapase a la menor oportunidad. Se vio reflejado en un espejo, hacia tiempo que no lo hacia, en la casa el mismo los retiro por miedo de que sus padres pudiese causar algún accidente. Su pelo castaño estaba enredado, y veía como en sus ojos verdes ya no quedaba nada más que vació. Había crecido, y mucho, y su cuerpo se había desarrollado,  lo que veía le gustó, era un cuerpo bien formado después de tantos duros años de trabajo en los campos. Pero  eso le hizo darse cuenta de que, definitivamente, nunca volvería a ser niño. Aparto la mirada y la volvió de nuevo hacia la mochila.

            Esta vez, no titubeo, cogió la bolsa y salio de las cuadra hacia el camino que le llevaría al pueblo, y después cruzaría las murallas de Aliter para vivir de distinta manera. Lo que no sabía era que llegaría tan lejos. Le costo toda la noche y parte de la mañana llegar al poblado, pero ese parecía ser su día. No había ninguna señal que le hiciera pensar que su padre le persiguiese, y además el día era soleado. En la plaza central todos los mercaderes exponían sus productos, y las mujeres paseaban de allí para allá, con sus cestas de mimbre colgadas, probando todo antes de comprarlo. El mismo cayó en la tentación y comenzó a dar un par de vueltas por el mercado, aunque no sentía ganas de comprar nada, tan solo necesitaba descansar y repasar todo lo ocurrido. En tan solo unas horas, su mundo había dado un vuelco, nada estaba en su sitio, y en esos momentos se sentía como la pieza de un puzzle que se pierde y nunca llega a encontrar su lugar. Y nunca mejor dicho.

            Como de la nada, aparecieron  una docena de caballeros montados en sus majestuosos caballos, destruyéndolo todo a su paso. Las mujeres corrían, y los niños que jugaban desatendidos, fueron derribados y encadenados unos con otros. Los mercaderes abandonaron sus puestos y buscaron cobijo en la casa de algún humilde pueblerino. Gritos y sollozos, ese era el ambiente, el sol parecía que estuviese desapareciendo, eso, o Olim cada vez veía todo mas negro. Las madres desesperadas que se acercaban al rescate de sus amados niños, eran castigadas a latigazos, y no paraban de atacarlas,  hasta que no pudieran levantarse. Reunieron a casi todos los niños menores de diez años y poco a poco se retiraron llevándoselos consigo.

            Olim observaba la escena tras una carreta de paja, estaba atónito. Desde pequeño era conocedor de tales atrocidades, ya que era algo que todos los padres contaban a sus hijos. Siempre pensó que seria una treta para que se portase bien, parecía ser que no. Aquella vez fue la primera que ocurrió en Aliter, las historias siempre se situaban en Idem, el reino maldito, e incluso a veces, llegaban rumores de que ocurrían cosas similares en otros lugares. Pero tan solo eran eso, rumores.  Poco a poco, fue saliendo de su escondrijo a medida que sentía que el peligro había pasado. Centro su vista en el portal de la casa central, todos los hombres se habían reunido con palas, hachas o lo que tuviesen a mano, y se disponían a ir tras los caballeros.

            Olim los seguía desde una distancia prudente, pues estaban muy soliviantados, y no quería hacer nada que pudiese agravar su enfado. Continuaron así hasta bien entrada la tarde, no hubo parada alguna para comer, y no solamente siguieron los caminos, si no que también buscaron por los alrededores y los bosques cercanos. No había señal alguna de que tal cantidad de gente y caballos hubiesen pasado por hay recientemente, y  los hombres empezaban a inquietarse. Olim seguía allí, ayudando en cuanto podía, pero no servida de mucho, entonces llego un muchacho, más o menos de su misma edad. Estaba sofocado, rojo y a punto de ahogarse, se dirigió al que parecida ser el organizador de la tropa, por así decirlo.

            - En el grupo del norte hemos encontrado un rastro, pero lamento decirle, que no parece llevar a ninguna parte...- dijo apenas sin aliento, y se derrumbo. Parece ser que vino corriendo desde la otra punta del sendero, donde se situaba la segunda mitad del grupo. El supuesto jefe le miro incrédulo.
-¿A que te refieres con que no parece llevar a ninguna parte muchacho?- dijo tendiéndole la mano para que se levantase.
- vengan ustedes y compruébenlo.- y así se izo.

            Minutos mas tarde, el grupo entero estaba reunido alrededor su unas huellas de caballo y de lo que aparentaban los pies descalzos de sus hijos y hermanos. Nadie se lo podía creer, la verdad, es que Olim tampoco acertaba como podía ser aquello real. Todas, hasta la ultima de las  marca, desaparecían en el mismo lugar, no seguían. Ciertamente, el muchacho tenía razón, no llevaban a ninguna parte.

            La tropa se retiro incrédula, y Olim siguió su camino dejando atrás un pueblo destrozado.

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